Las visitas después del parto, ¿agobian o acompañan?

, 13 de abril de 2016

La llegada de un hijo en la vida de una pareja es un momento que te marca para toda la vida. Los días siguientes al parto, se convierten a veces en una locura de altibajos para los propios padres; son momentos de emociones intensas: alegría, euforia, preciosos instantes de vínculo entre la pareja,  y entre los padres con su hijo. Pero también hay que recordar, que son días de cansancio físico y emocional, repletos de dudas, incertidumbre e inseguridad en la adaptación al nuevo rol de padre/madre. En este contexto, aunque no lo hayas pensado, la planificación de las visitas de amigos y familiares será importante.

En mis clases, una de las sesiones estrella es precisamente la referida al postparto. En ella, la pareja expresa todo aquello que presupone que va a sentir y  experimentar durante las primeras semanas después del parto, abordando la esfera física, emocional, social, y de vida en pareja. Después las analizamos y los padres toman decisiones al respecto.

Y referido a la esfera social, el tema clave es de la gestión de las visitas. Lo considero un punto clave a tratar. A lo largo de mi experiencia laboral, me he encontrado con multitud de mamás superadas por este tema, y que unido al cansancio físico propio del proceso de parto y de la crianza, les lleva al borde de una depresión postparto o a un continuo discutir con su pareja o con otros familiares.

Por todo ello, mi consejo es que abordéis este tema antes del nacimiento de vuestro hijo y de que las visitas os desborden a vosotros. Os propongo que hagáis lo siguiente:

Analizar en pareja cómo abordar este tema con antelación

No lo dejéis para cuando ya tengáis al bebé en vuestros brazos. Es mejor hacerlo previamente, en frío,  aunque luego podáis cambiar vuestra decisión. Son muchas las personas que querrán ir a visitaros al hospital. Pero no podéis olvidaros de vosotros mismos y del bebé. Tenéis que saber, que un ambiente en el que la habitación del hospital esté lleno de personas, suele provocar que luego el bebé manifieste su irritabilidad por la noche. Y además, hay que tener muy en cuenta el estado físico de la madre y su intimidad en ciertos momentos, como por ejemplo la lactancia.

Tomad decisiones

Decidid entre los dos, quien os gustaría que acudiera al hospital y a vuestra casa, y quien prefirierais que no: con sinceridad, confianza y respeto mutuo. Esto no implica, que luego quizá queráis cambiar de opinión. Pero el hablarlo y decidirlo entre vosotros, suele dar cabida a crear un ambiente que permite crear diálogo como pareja, dejando claro vuestra postura frente a determinados “temas familiares”.

Comunicarlo

Una vez tomada esta decisión, sería conveniente que lo comunicarais a vuestras respectivas familias o amigos. Este es un punto que en mis clases públicas suele crear bastante debate. Lo importante aquí es ¿que opináis vosotros al respecto?. Yo os puedo contar, que en mi caso, por ejemplo, antes de que mis padres invitaran a todos sus amigos y conocidos, dejé muy claro a mi familia quién quería que viniera o no a verme al hospital. Y así lo comuniqué antes de que mi estancia hospitalaria se convirtiera en el fiestón de la semana. Y lo mismo ocurrió en el caso de mi marido. Cada uno habló con su familia, y acordamos que solo vinieran nuestros padres y hermanos. Y nuestros amigos más íntimos.  Solo os cuento este ejemplo por si os ayuda, pero obviamente cada pareja deberá tomar sus propias decisiones.

 

Pareja embarazo

Procurad usar las “orejeras del amor”

Este es un término que me gusta mucho usar con las familias, y que significa que no escuchéis todo lo que os dicen. Ya sabéis que todos os van a querer dar consejos, siempre desde el amor por vosotros, y todos van a querer opinar sobre todo lo relacionado con el bebé. Pero esto, a menudo, suele causar bastante ansiedad, particularmente en la madre. Y en vez de servir para la resolución de problemas, suele añadir más dudas e inseguridad.  Mi consejo es: “seguid vuestro instinto”. Es así de sencillo. Parece que a día de hoy, hemos olvidado o menospreciado nuestro instinto maternal/paternal. Estamos tan condicionados por tanta información como nos llega, que nos hemos olvidado de buscarla en nosotros mismos. Y, si aún así surgen dudas, por favor usad los consejos de algún profesional sanitario: pediatras, matronas, enfermeras.

Pensad siempre en que ahora vuestra prioridad es el bebé

Cuando os llamen para acudir a veros, tanto al hospital como a vuestra casa, os aconsejo que siempre seáis sinceros. Tened muy en cuenta que ahora vuestro bienestar y el de vuestro hijo es lo más importante, y valorad cómo os encontráis en ese momento (dependerá de la noche que hayáis tenido, de cómo os encontréis físicamente….) y comunicarlo con sinceridad a vuestros amigos o familiares.

Hay que aprender a pedir ayuda

Esto es algo que a veces nos cuesta mucho y que se nos olvida. Para mí, hay dos tipos de visita diferentes: los que vienen a ayudar, y los que vienen a veros y a conocer al bebé. Os recomiendo que sepáis pedir ayuda a aquellos con los que podáis contar. Todos pasamos noches o días malos con un bebé, y es importante que vosotros descanséis y que prioricéis vuestras tareas en casa. Por eso, cuando sintáis que necesitéis tiempo para vosotros o tiempo para descansar, debéis permitíroslo y acudir a quien os ayude con el bebé o con las tareas domésticas. O bien, con el cuidado de otros hijos.

Como resumen, os recalcaría que confiéis en vosotros mismos y en vuestras decisiones. Todos tenemos el instinto de ser padres, y si os preparáis adecuadamente para ello, y como pareja sabéis manteneros fuerte en vuestras decisiones intentando que el entorno no adquiera un papel protagonista en vuestro rol de padres, seguro que todo va a ir bien.

 

Fotos iStock|  monkeybusinessimages

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