¿Y cuando dormirá la noche entera?

, 22 de octubre de 2012

Es la pregunta del millón. Todo el mundo te mentaliza de que el primer año del bebé, lo que es dormir, poco y mal. Las noches se componen de tres o cuatro siestas de un par de horas (con suerte), sobre todo al principio. Y tu aguantas, porque supones que tarde o temprano llegará la luz y saldrás del tunel de noches sin dormir, que te dejan todo el día con el cuerpo y la cara hechos un poema.

Las primeras semanas

De recién nacidos, no tienen fuerza suficiente para mamar mucho rato y se quedan dormidos mientras lo hacen. Total, que al de una o dos horas se vuelven despertar con hambre. Y los pequeños no entienden que son las dos de la mañana y que sus gritos van a despertar a todo el vecindario. Para ellos da lo mismo, tiene hambre y es su principal necesidad.

Mi recomendación: ten el bebé lo más cerca posible (incluso puedes practicar el colecho, porque tu olor y tu calor le apacigua al bebé, y la cuna parece que tiene pinchos para algunos bebés), y así no te desvelarás al darle el pecho. La leche materna nocturna (va cambiando de composición a lo largo del día) tiene sustancias relajantes para que el bebé duerma y esas sustancias pasan a tu sangre y hacen que te duermas antes.

Así que las primeras semanas son las peores. Pero poco a poco van comiendo más en cada toma y despertándose menos veces a lo largo de las noches. Y tu terminas agradeciendo que sólo se haya despertado una o dos veces a la noche. Aunque cuando se acaba la baja de maternidad y empiezan los madrugones del trabajo, la cosa se pone dura.

Cólicos, dientes, catarros y demás enemigos del sueño

Pero hay muchas más cosas que hacen que el bebé no duerma bien además del hambre. Los cólicos, que sobre todo les afectan a última hora de la tarde y primera de hora de la noche, hace que lloren y lloren sin cesar durante horas.

Cuando les empiezan a salir los dientes o cuando tienen catarro o tos, están más inquietos y el dolor y las molestias les despiertan y les hacen protestar. Esos días, te aconsejo que no desesperes, que te hagas a la idea y que establezcas un turno de sueño con tu pareja. Más vale dormir cuatro horas bien y estar cuatro horas escuchando lloros que estar con un continuo duerme-vela.

Pero no hay mal que cien años dure, y llega un momento en que la mayoría de los bebés duermen plácidamente sus 12 horas a las noches ¡Ma-ra-vi-lla! (en el caso de mi hijo, creo que esto ocurrió hacia el octavo-noveno mes). Te parecerá tanto tiempo que no podrás evitar entrar en su habitación para comprobar que sigue allí y observarás lo bonito que está cuando duerme a través de un vigilabebés de última tecnología, que te permite verle y oirle incluso a oscuras. Por muy malas noches que nos den, no podemos vivir sin ellos.

Mi mundo Philips | Los cólicos, la pesadilla de los padres

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